El papel del psicólogo social en  el desempeño y la formación de Líderes Sociales

José de Jesús Bernal Duque

 

 

             El liderazgo social puede definirse como “…el arte de dirigir a un grupo de personas o comunidad hacia el logro de objetivos, tanto comunes como individuales, alcanzando un óptimo rendimiento a través del aprovechamiento de las competencias y capacidades de cada miembro de la comunidad, sin perder de vista las metas trazadas y fomentando siempre las relaciones interpersonales.”[1]

 

            En la actualidad, vivimos en tiempos de cambios y transformaciones constantes. La civilización a alcanzado un grado de desarrollo superior que permite al ser humano actual decir que vive en una época en el que las comunicaciones permiten a los individuos establecer contacto prácticamente de manera instatánea con cualquier otro lugar. Estamos influidos por un intercambio de información como nunca antes en nuestra historia, sin embargo ¿realmente podemos decir que hemos avazado de la misma manera en las relaciones humanas? ¿han sido estos avances tecnológicos y científicos lo suficente?

 

            La respuesta parece ser clara y concluyente: No. Hoy más que nunca urge en las sociedades gente que sea capaz de percibir  las nececidades en los procesos de interacción humana, gente capaz de visualizar los cambios necesarios y proyectar esa visión en acciones concretas para lograr que las sociedades avancen. Específicamente en el caso de la sociedad mexicana, -culturalmente ambigua- existe una fuerte necesidad de logro, una percepción general de la necesidad de mejorar, que suele expresarse en forma de inconformidad (al sistema político, al trabajo que se tiene o que se debe realizar, a las deesigualdades sociales). Sin embargo, a la hora de evidenciar los cambios necesarios, generalmente el mexicano se vuelve pasivo. Entonces, ¿Qué hace falta para cambiar?

 

            Éste es el panorama que debe considerarse propicio para el ejercicio del profesional en psicología social. En los inicios de esta rama de la ciencia, varios fueron los autores que expresaron una etapa de “crisis de identidad” en la que no se conocían de manera definida el papel y el rol a jugar por parte del psicólogo social. Sin embargo, en nuestros días es pausible mencionar que los estudiantes también estan faltos de esta visión a futuro respecto del desempeño de sus conocimientos.

 

            Los psicólogos sociales como parte de su formación académica, son capacitados en el conocimiento y ejercicio profesional del funcionamiento de los procesos de interacción humana y sus implicaciones en el desarrollo social, así como sus efectos en el plano individual. Dadas estas condiciones, son idóneos para fungir como “agentes de cambio” o “facilitadores sociales”, sin embrago ¿Qué pasa si no se tiene clara esa visión?  Desde una perspectica general, existe una falta de compromiso muy grande, un apatía que se haya arraigada dentro de nuestras raíces formativas: la poca tendencia a la proactividad.

 

            Con esto no se pretende decir que la cultura mexicana es necesariamente pesimista, por el contrario, se trata de hacer conciencia de la capacidad y el alcance que puede tener el ejercicio del liderazgo en la búsqueda del cambio social. No basta con tener una formación académica, sino en saber desarrollar las capacidades propias del liderazgo.

 

            A grandes rasgos, para que un profesional en psicología social se prepare para desempeñar su papel, hace falta una serie de pasos:

  • Dispocisión: Capacidad de atención y apertura al análisis de las características personales y profesionales que facilitan o dificultan el efjercicio de la profesión.
  • Quiebre de “presupuestos culturales”: Es decir, la conciencia de que la propia formación en un núcleo social determinado, puede sesgar el análisis de un problema, y ante ello, la necesidad de cambiar.
  • Compromiso: Un fuerte deseo de llevar a cabo ese cambio  mediante los esfuerzos necesarios.

 

Una vez que se ha hecho esto, es posible hablar de un primer punto cubierto. Dado que para el desarrollo de estrategias e intervención social se necesita de la participación ciudadana, el facilitador social cnsciente de esta necesidad no sólo impulda y motiva a la gente, sino sabe diferenciar y captar en esa gente alos individuos capaces de desarrollar y mantener cierta influencia. Estos individuos son suceptibles de convertirse en nuevos Líderes sociales que reproduzcan los procesos interventivos y amplíen el impacto del trabajo del psicólogo social, mediante un fuerte trbajo de capacitación y concientización que los faculte para dirigirse de manera autónoma.

 

Así pues, independientemente del ámbito de nuestra intervención (disminución de conductas de riesgo, manejo de conflictos, investigación, enseñanza, etcétera.) no debemos perder de vista que como profesionales de la ciencia social, nuestro sujeto de estudio –el ser humano como ente social- es una realidad compleja que amerita una aproximación científica pero a la vez “humana”, que permita el desarrollo integral, tanto personal, como comunitario.


[1] Disponible en: http://topicosgerenciales.wordpress.com/2008/01/24/liderazgo-social/

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