“Cada vida consta en realidad de un solo momento: el momento en que la persona sabe para siempre quién es”

José Luis Borges

 

En ocasiones, los días pasan tan rápido. Giramos dentro de lo que parece ser una eterna espiral de compromisos, planes, responsabilidades, sueños, personas y lugares. Lo que llamamos “vida” transcurre día con día, segundo a segundo, casi sin que seamos capaces de percatarnos de ello.

 

Sin embargo, de vez en cuando sucede que algo cambia. Una persona llega –o bien-, una persona se va, lo que dábamos por sentado de pronto ya no lo es, y se convierte en algo más. Esos instantes que matizados en emociones nos ofrecen una nueva perspectiva de las cosas. Así, tal vez depués de todo la vida está hecha de esos momentos –amargos, dulces, alegres y tristes, fáciles y difíciles-, y de los lugares y personas con quienes tuvieron lugar.

 

Por todo esto, es que me queda este sabor de boca después de la graduación, y aún así sé que no pudo haber sido de otra forma. Aquello que parecía tan lejano, tan ideal, de pronto era una realidad y estaba justo enfrente de todos nosotros. Las personas que me acompañaron estos últimos cuatro años de mi vida, llegó la hora de separarnos para seguir el camino que cada quien ha elegido.

 

Al final, creo que nos despedimos desde antes, de varias formas, tal vez conscientes de que el ciclo debía terminar. Así que supongo que las palabras estaban de más, mis sentimientos y memorias estaban con ellas y ellos. Me quedo con lo bueno y lo malo, con las respuestas encontradas, con los miedo vencidos, las nuevas preguntas y los nuevos retos.

 

A pesar de todo, para mi ser salón no habría podido desear algo mejor. A las personas con quienes trabajé, de quienes aprendí, muchas gracias. A quienes tuve la fortuna de escuchar y depositaron en mí su confianza no tengo cómo agradecerles por ello. A mis amigos –sí, ustedes saben quienes son-, los llevo conmigo para toda la vida. Gracias por su paciencia, comprensión, ayuda y buen humor.

 

Por eso hoy, partamos; yéndonos sin decir adiós, como si hubiéramos de reunirnos mañana en ese lugar que congregó a una especie de familia muy singular, pero con la convicción de seguir adelante, viendo al futuro y luchando por aquello que un día soñamos. Para mi generación…

 

Hasta Luego

 

Spidey_87
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